Un chinche abundante en la zona mediterránea: Carpocoris fuscispinus

Carpocoris fuscispinus. Toma en ligero contrapicado.

Esta foto fue tomada a pulso y en una posición un poco en contrapicado. Estas tomas dan la sensación de cómo si el bicho fuera a salir de la foto y fuese a por nosotros, como si se tratase de una criatura de Parque Jurásico. Dan lugar a imágenes espectaculares.

Es una especie que normalmente se deja fotografiar y que suele encontrarse en muchos hábitats tanto sitios secos como húmedos. Veamos algo más sobre él:

  • Anteriormente se le denominaba Carpocoris mediterraneus
  • Su tamaño es de 1 cm.
  • Se caracteriza por tener dibujada en su espalda una especie de careta. Su color es muy vivo y llamativo variando del anaranjado al amarillo.
  • Se puede encontrar sobre gran variedad de plantas, entre las que destacan los cardos y diversas umbelíferas como el hinojo o la zanahoria
  • Para alimentarse chupan la savia de sus plantas huéspedes preferidas.
  • El periodo durante el cual los adultos son fértiles es de unos 5 meses, durante los cuales pueden hacer unas 6 puestas, con hasta 80 huevos por puesta. Al cabo de 2 semanas nacen las ninfas las cuales sufren varias mudas durante un mes y medio hasta alcanzar la fase adulta.
  • Los adultos pasan el invierno refugiados en grietas localizadas en cortezas de árboles, rocas o bajo piedras.
Carpocoris fuscispinus. Toma en diagonal con visión superior
  • Cuando llega la primavera recuperan su actividad, apareándose y dando lugar a nuevas generaciones que inician su ciclo vital.
  • Cuando viven sobre plantas silvestres, como los cardos o el hinojo, no se consideran plagas, pero cuando se instalan sobre plantas cultivadas, como la zanahoria, si.
  • Como mecanismo de defensa expulsan secreciones tóxicas repulsivas, al igual que otros chinches.
  • En diversas ocasiones me he encontrado con arañas que tenían a esta chinche como presa.
  • Es muy común en el Mediterráneo occidental tanto de Europa como del norte de África.